Cada año, la llegada del tiempo frío, expone a la comunidad al riesgo de la intoxicación por monóxido de carbono debido al malfuncionamiento de artefactos de calefacción a gas, biomasa (leña, pellets, briquetas u otros combustibles orgánicos) o carbón: estufas, pantallas con garrafa de gas envasado, calderas, salamandras, braseros, etc.
Y debido a desatenciones respecto a este riesgo, las personas que no toman medidas preventivas al respecto, se vuelven vulnerables. Estas vulnerabilidades pueden ocasionarles daños en su salud a mediano plazo, en virtud de una intoxicación crónica por monóxido de carbono, o hasta puede producirles la muerte en caso de una intoxicación aguda.