Historia de la asociación
Historia de como se creo la Asociación de bomberos voluntarios de Puerto Madryn.



Donde todo empezó.
El incendio La Anónima en 1960 fue el empujón final para fundar el “Cuerpo de Bomberos” de Puerto Madryn, como se lo mencionaba entonces. Este hecho operó a modo de profecía autocumplida respecto a los riesgos de incendio, y terminó de dar lugar a la formalización de intenciones y tratativas que databan de años anteriores.
En actas del Concejo Deliberante de marzo de 1958 consta que se quería adecuar un camión regador para colocarle “una bomba de gran potencia, propiedad de la Gobernación, con la que se tiene pensado organizar un cuerpo de bomberos voluntarios”.
En pos de esto, se reúne un grupo de vecinos el 4 de noviembre de 1961 y deciden crear la Asociación Bomberos Voluntarios de Puerto Madryn. Lo hacen con intención de prevenir futuros desastres. La mayoría de ellos estaba vinculado a la actividad comercial, miembros de la Cámara de Industria y Comercio de la ciudad, siendo los más perjudicados por las pérdidas materiales y monetarias que les ocasionaban los incendios.
Lo curioso de esta situación es que se funda un cuerpo de bomberos sin bomberos ni cuartel. Días después, un nuevo incendio en un comercio, en enero de 1962, suscita el reclamo de los diarios de la época: “Para evitar males futuros hay que apoyar con todos los medios disponibles las gestiones que se encuentran realizando los integrantes del Cuerpo de Bomberos Voluntarios [NdlR: como se dijo, en realidad no eran bomberos sino miembros fundadores de la Asociación] de reciente formación para contar con una autobomba y demás elementos modernos e indispensables para cumplir con eficacia su labor específica”, escribía el Diario Jornada.
Tres días después el Concejo Deliberante y la Municipalidad deciden donarle a la joven institución un terreno en la calle San Martín, que es donde aún hoy está emplazado el cuartel.
El 9 de agosto de ese mismo año se aceptan como los dos primeros bomberos a Héctor Lujan Barrientos y Secundino Flores.

Volver a empezar.
A veces las historias se truncan y hay que comenzarlas de nuevo. Ha pasado con ciudades que necesitaron ser fundadas dos veces y es habitual que también le ocurra a las instituciones.
Luego de algunos años de inactividad, el cuartel de los bomberos de Puerto Madryn tuvo un nuevo impulso en lo que se conoce como su refundación, en el año 1973.
Ese año, a mediados de mayo, un nuevo incendio de magnitud, esta vez en la empresa textil Roseda, situada en la esquina de San Martín y Belgrano, volvió a encender las alarmas.
Días después del incendio en la textil, las autoridades decidieron convocar sin mayor demora a una reunión en la municipalidad, para volver a discutir la necesidad de contar con un cuerpo de bomberos. Lo que volvía a quedar claro, como en el año 60 luego del incendio de La Anónima, era el estado de indefensión en el que se encontraba la ciudadanía y los bienes materiales ante la ocurrencia de desastres.
A esa reunión acudieron dos personas clave en la refundación de la institución: el experimentado Pedro Martín Capizzi, bombero retirado del cuartel de Villa Domínico, y el joven Miguel Guerriera, llegado hacía muy poco a la ciudad y con experiencia en los bomberos de General Sarmiento, San Miguel.
La convocatoria a incorporar voluntarios para el cuerpo activo se hizo, no sólo en función de los contactos que ya se tenían, sino que también a través de un aviso radial en la AM local LU17 Radio Golfo Nuevo.
Así fue que se incorporaron Armando Franco, Hugo Doña, Nito Otier, Juan Muraro, Ricardo Estevan, Miguel Martelli, José Guerriera, entre otros, y se pudo conformar el primer Cuerpo Activo formal de la institución.
Con este nuevo impulso, iniciaron un camino de formación y búsqueda de equipamiento. Mito del autobomba volcado era de la policía el chofer era de la policía. Caminar la calle con el bono contribución.

